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sábado, 3 de julio de 2010

tanto tienes . . . tanto vales



Uno entra en un banco
y se va a la cajera, 
y le dice:

- ¡Quiero abrir una puta cuenta
en este banco de mierda!

- Por favor señor, 
no puede hablar aquí 
de esta manera.

- ¿Por qué coño 
no puedo hablar 
como me sale de los huevos?

- Señor, 
le suplico 
que deje de decir barbaridades . . .

- Me suda la polla 
si te gusta o no como hablo,
yo solo quiero abrir una jodida cuenta
en este banco de su puta madre.

- Lo siento, 
pero no me deja otra opción
que avisar al gerente.

Llega el gerente
y le dice:

- Disculpe caballero,
¿Puedo ayudarle en algo?

- ¡Vaya gilipollez de pregunta!
¡Claro que me puedes ayudar,
mamón!
Acabo de ganar 
50 putos millones de euros en la lotería
y quiero abrir una cuenta
en este banco tocapelotas . . . !

Y el gerente dice:

- Ah!!!!!!
¡Ya veo . . . !
Y esta zorra le está poniendo pegas,
¡Pero que hija de puta . . . !

viernes, 18 de junio de 2010

el banquero


Una tarde un famoso banquero iba en su limusina cuando vio a dos hombres a la orilla de la carretera comiendo césped.
Preocupado, ordenó a su chófer detenerse y bajó a investigar.

Le preguntó a uno de ellos:
- ¿Por qué están comiéndose el césped?

-No tenemos dinero para comida -dijo el pobre hombre- por eso tenemos que comer césped.

- Bueno, entonces vengan a mi casa que yo los alimentaré -dijo el banquero.-

- Gracias, pero tengo esposa y dos hijos conmigo. Están allí, debajo de aquél árbol.

- Que vengan también, -dijo nuevamente el banquero. Volviéndose al otro hombre le dijo:- Usted también puede venir.

El hombre, con voz lastimosa dijo:
- Pero, señor, yo también tengo esposa y seis hijos conmigo!

- Pues que vengan también -respondió el banquero.-

Entraron todos en el enorme y lujoso coche. Una vez en camino, uno de los hombres miró al banquero y le dijo:
- Señor, es usted muy bueno. Muchas gracias por llevarnos a todos!!!

El banquero contestó:
- Hombre, no tenga vergüenza, soy muy feliz de hacerlo!
Les va a encantar mi casa . . .

¡El césped está como de veinte centímetros de alto!


Moraleja:

Cuando creas que un banquero te está ayudando, piénsalo dos veces.