viernes, 18 de junio de 2010

el banquero


Una tarde un famoso banquero iba en su limusina cuando vio a dos hombres a la orilla de la carretera comiendo césped.
Preocupado, ordenó a su chófer detenerse y bajó a investigar.

Le preguntó a uno de ellos:
- ¿Por qué están comiéndose el césped?

-No tenemos dinero para comida -dijo el pobre hombre- por eso tenemos que comer césped.

- Bueno, entonces vengan a mi casa que yo los alimentaré -dijo el banquero.-

- Gracias, pero tengo esposa y dos hijos conmigo. Están allí, debajo de aquél árbol.

- Que vengan también, -dijo nuevamente el banquero. Volviéndose al otro hombre le dijo:- Usted también puede venir.

El hombre, con voz lastimosa dijo:
- Pero, señor, yo también tengo esposa y seis hijos conmigo!

- Pues que vengan también -respondió el banquero.-

Entraron todos en el enorme y lujoso coche. Una vez en camino, uno de los hombres miró al banquero y le dijo:
- Señor, es usted muy bueno. Muchas gracias por llevarnos a todos!!!

El banquero contestó:
- Hombre, no tenga vergüenza, soy muy feliz de hacerlo!
Les va a encantar mi casa . . .

¡El césped está como de veinte centímetros de alto!


Moraleja:

Cuando creas que un banquero te está ayudando, piénsalo dos veces.